Los tiempos globalizados y la eterna conectividad a la que estamos sujetos han transformado la forma de relacionarnos y de hacer negocios. Por supuesto, esto también ha tenido repercusiones en las técnicas al momento de llevar a cabo lavado de dinero y la información electrónica se ha vuelto un elemento increíblemente valioso.

 

Nuestras contraseñas de cuentas bancarias, correos electrónicos y redes sociales son un sabroso botín para quienes utilizan las nuevas herramientas de forma deshonesta. Uno de los mecanismos más reconocidos por la sociedad y que se presenta con mayor frecuencia, es el correo electrónico “phishing”.

 

Con este tipo de mensajes se nos intentará sacar información de nuestras diferentes cuentas o solicitar traspasos de dinero fraudulentos. Sin lugar a dudas, una de las técnicas favoritas al momento de realizar lavado de dinero. Por supuesto, si prestas atención a ciertas cosas es muy poco probable que caigas en esta trampa.

 

A continuación te dejamos algunos de los elementos más constitutivos de estos correos electrónicos, para que así puedas identificarlos sin ninguna clase de inconvenientes.

 

El contenido parece real: Es de esperar que, si quieren convencerte para entregar algún tipo de dato confidencial, el mensaje cuente con una estructura un tanto trabajada. Sin embargo, nunca serán tan fieles a las instituciones que quieren suplantar y es muy fácil darnos cuenta de que no corresponden al ente que señalan.

 

Solicitan información confidencial: Este es uno de los puntos más importantes a la hora de reconocer los correos fraudulentos. Es imposible que un ejecutivo o que algún funcionario te pida tus datos de transacción económica a través de este medio. Así que si alguna vez te llega un correo solicitando que cambies tu contraseña del banco, no hagas el menor caso y ponte en contacto con la entidad correspondiente para verificar.

 

Saludos genéricos: En este tipo de correos es muy difícil que se encuentre dirigido a tu nombre específico, por lo que suelen tener saludos universales que permiten el envío masivo del mensaje. Sin embargo, los procesos de automatización y la forma en que nuestra información acaba pululando por la red, permiten la creación de correos bastante personalizados.

 

Sin embargo, debes fijarte en la forma en que está escrito y corroborar que no es un mail que te han enviado personalmente. Vamos, que leyendo el contenido te podrás dar cuenta de que es una plantilla y que tu nombre encaja en el mensaje como cualquier otro nombre encajaría.

 

Carpeta de Spam: Por suerte para nosotros, la mayoría de estos correos pasan por un filtro capaz de distinguir si su procedencia es sospechosa. Intenta no meter mucha mano en los correos electrónicos que lleguen directamente a la carpeta de Spam. Es más, un buen ejemplo de cómo distinguir las fuentes maliciosas es observar los correos de dicha carpeta.

Direcciones engañosas: Fíjate muy bien en las direcciones a las que te derivan los enlaces en el cuerpo del mensaje. Si difieren de lo que el texto indica, será mucho mejor que te mantengas al margen y evites entrar en contacto con ese contenido.

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